Viacrucis sin gente por primera vez en más de 170 años: la inusual celebración de Semana Santa en Iztapalapa

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La 177 representación de la pasión, muerte y resurrección de Cristo se lleva a cabo de manera ininterrumpida desde hace más de 170 años en Iztapalapa, en la Ciudad de México, pero este año de vivió de forma inusual debido a la contingencia sanitaria por el coronavirus.

Debido a que es una tradición cultural patrimonio, las autoridades locales decidieron que no la suspenderían pero sí anunciaron que no se permitiría la asistencia de la poblaciónpara evitar posibles contagios de Covid-19, que ya ocasionaron 194 muertes en el país.

Sin embargo, las personas podrán seguir las actividades del viacrucis de Iztapalapa a la distancia por la señal en Youtube del Centro de Producción y Programas Informativos y Especiales, CEPROPIE, del gobierno Federal, realizará la cobertura televisiva.

La transmisión será por los canales de televisión abierta en Canal 11 y Canal 21 y 14.1, en redes sociales de la Alcaldía.

La escenificación se realiza este viernes desde las 12:00 horas en el atrio de la iglesia Del Señor de la Cuevita. Asimismo el sábado Santo a las 20 hrs.

El evento es organizado el Comité Organizador de Semana Santa de Iztapalapa, con apoyo de la Alcaldía y del Gobierno de la Ciudad de México.

La transmisión será por los canales de televisión abierta en Canal 11 y Canal 21 y 14.1, en redes sociales de la Alcaldía.

Mauricio Luna, de 19 años y habitante del barrio de San Ignacio personifica a Jesús de Nazaret. Son alrededor de 40 personajes en escena y las autoridades locales han señalado que hay revisiones de sanidad para evitar la propagación del coronavirus que mantiene en cuarentena a miles de personas.

Las personas que en esta ocasión representan a personajes bíblicos son monitoreados constantemente, se les toma la temperatura y el comité organizador asegura que se sigue con protocolos de organización y sanitización para evitar el contacto requerido entre persona a persona y señalaron que usan gel desinfectante en todo momento.

En 1843 comenzó esta tradición para dar gracias por el fin de la epidemia de cólera y 177 años después se realiza vía remota pero con el mismo entusiasmo por la fe.

En 1833 una epidemia de cólera morbus asoló a la entonces Nueva España en el pueblo de Iztapalapa se produjo gran mortandad, sus habitantes temiendo por sus vidas; solicitaron al Señor de la Cuevita detener las muertes. El gran milagro se produjo, el pueblo no se extinguió y en agradecimiento, la comunidad de Iztapalapa en 1843 volvió a realizar la representación de la Semana Santa que continúa hasta la actualidad.

La Pasión de Cristo hermana a los ocho barrios y su preparación se inicia meses antes de los días santos. En ella se destaca el trabajo, esfuerzos y aportaciones de los habitantes de los ocho barrios; siendo una reminiscencia prehispánica del tequio: que es el trabajo y aportes de la comunidad hacia la comunidad. Participan las mayordomías de los barrios, pero también los habitantes en forma individual; ya sea aportando donativos, en la organización o como actores de las procesiones y escenas de la Pasión (COSSIAC, 2015).

Esta herencia es fomentada por los padres, madres, tíos, tías, abuelos, abuelas; en suma, por la misma comunidad. La tradición se transmite de generación en generación, los jóvenes concursan en la selección del elenco principal como son: los Apóstoles, las Vírgenes y por supuesto, Jesús Nazareno que es el centro de atención.

También destaca la labor del Señor Ángel Juárez Cabrera (Q.P.D.), que elaboró la cruz por más de 40 años hasta su fallecimiento en el 2014, siendo esta tradición retomada por su hijo. Otro de los donadores es el Señor Fernando Reyes que lleva 24 años elaborando la corona de espinas. Como ellos, muchas otras.

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